27 de junio de 2024 · Kathia RodrÍGuez · 3 min de lectura
El libro de marca

Para experiencias de marca memorables… como el fresco de la abuela
Es un domingo especialmente caluroso pero alegre, porque toca visitar a la querida abuelita. Llega, la saluda con un tierno beso en la frente y después de un rato, va directo a la refrigeradora en busca de uno de sus deliciosos frescos. ¿Será de tamarindo, mora, maracuyá o naranja con zanahoria? No importa, todos le quedan siempre increíbles. Se sirve el hielo, el fresco y da el primer sorbo. ¡Fallo! No era fresco, era su remedio para aliviar el estreñimiento, con linaza y otras cosas nada agradables.
Una sensación semejante puede experimentar su audiencia cuando cambia los colores de su marca, o decide usar otra tipografía sin que esto responda a un cambio estratégico.
El libro de marca: refrescos deliciosos… siempre
Independientemente de quién elabore los diseños de su marca —ya sea un diseñador freelance o una agencia— es indispensable mantener la consistencia y los parámetros de la misma en cada material gráfico.
¡Para eso existe el libro de marca!

¿Qué es un libro de marca?
Es una herramienta que contiene la esencia y los lineamientos de la identidad visual y verbal de una marca. ¿Para qué? Para asegurarnos de gestionarla de forma coherente, fiel a su identidad y con una dirección estratégica.
Permite que la marca se mantenga dentro de estándares de calidad y uso óptimo en todos sus canales, entregando una experiencia significativa y consistente a las audiencias en todos los puntos de contacto.
En Kerigma sabemos que las necesidades son distintas y las marcas se encuentran en distintos momentos de su vida. Por eso elaboramos desde guías básicas hasta libros de marca exhaustivos. Inclusive, si el tamaño de la organización y su estructura lo requieren, se puede considerar un brand center o brand hub, que es una versión dinámica e interactiva del libro de marca que contiene todo el universo de elementos que la componen.

6 verdades sobre los libros de marca
Brinda ejemplos de aplicaciones en lugar de artes finales de una pieza.
Determina criterios replicables en piezas futuras; no contiene todas las posibles aplicaciones de una marca.
Acelera los procesos y facilita la ejecución del diseño. Se ahorra tiempo en definir un color, un estilo de imagen, o la personalidad a proyectar en una pieza.
Dirige la creatividad, no la limita; sienta las bases para gestionar de forma óptima un sistema visual.
Evoluciona y se enriquece con el tiempo, agregando nuevas aplicaciones como rotulaciones, piezas para eventos, y muchas posibilidades más.
Contiene mucho más que el logo, la tipografía y los colores. Explica, describe, detalla y ofrece ejemplos para la correcta aplicación de la identidad visual.
Un libro de marca debe hacerse con rigor, técnica y pensando en la esencia de la marca; al mismo tiempo, debe ser flexible y capaz de anticipar escenarios que no están presentes hoy pero que pueden llegar mañana pues las marcas están siempre creciendo.
En síntesis, es la herramienta por excelencia para ser consistentes: porque las marcas consistentes hacen que resultemos familiares para las audiencias y nos ganemos un lugar en su corazón… como el fresco de la abuela.





